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La trampa del cambio


La trampa del cambio

El deseo por cambiar lo que se observa es una trampa en la práctica de la auto observación. Si el juicio es la primera trampa, entonces el deseo de cambiar lo que se observa es la segunda trampa que trae el juicio, y muchos caen en ella. Ambas vienen de la identificación con lo que se observa. Si creo que el observador y lo observado son dos entidades separadas, entonces me identifico con el observador, y juzgo lo que observo. Entonces comienzo a luchar contra lo que juzgué como “erróneo” o “malo”, y ahora hay una separación, una división, una guerra interna. Esto es locura.

Uno comienza a observar con lo que se llama el “yo observador”, un solo “yo” o un grupo de “yoes” que escucharon y comprendieron la necesidad de trabajar sobre uno mismo, que desean comprometerse con la práctica. Inevitablemente, este tipo de observación lleva a la identificación constante y da como resultado el sufrimiento, porque estos “yoes” comienzan a ver lentamente que están indefensos. Esto conduce a una serie de choques cada vez más profundos, que gradualmente sirven a la función de despertar al ser interior inconsciente. Ahora una nueva fuerza, desde un lugar diferente, ha penetrado en el campo de observación. El despertar del Ser brinda nuevas posibilidades.

Toda nuestra sociedad se construye sobre el intento de cambio. Todo el movimiento de auto ayuda, una industria millonaria, tiene que ver con tentar a la gente con la promesa del cambio. La industria de la dieta, toda la publicidad, todo se construye alrededor del deseo en mí por cambiar mi vida. El resultado inevitable, sólo puede ser la tristeza y una culpa cada vez mayor junto con el odio personal. Toda guerra viene de esta creencia equivocada de que yo puedo ser un instrumento de cambio.

Lo que evita que haya un cambio interno real, sustancial, es la interferencia en el proceso que se observa. Me identifico con él y me olvido de mi; No recuerdo. Tratar de “hacer” algo con respecto a lo que observo es interferir. Es no ocuparme de lo mío. No es asunto mío cambiar lo que está en mí. No lo puedo hacer, incluso si lo deseo. No sé nada. Soy ignorante, me conducen los hábitos y las mentiras, y es este complejo intelectual y emocional el que desea cambiar las cosas. De esto sólo puede resultar el caos y la tristeza. El hecho es que es tarea de nuestro Creador el crear el cambio interior. Mi asunto, mi verdadero trabajo, es colocarme en la posición para recibir ayuda desde lo alto. Esta ayuda de lo alto está siempre, siempre disponible, pero no ser cómo tener acceso a ella. En lugar de esto, siempre creo que puedo hacerlo yo, de hecho que debo hacerlo yo. Es un largo proceso de sufrimiento intencional, el que me lleva a darme cuenta de que no sé nada y no puedo hacer nada con respecto a mi situación. No importa cuánto lo intente, nada cambia. Estoy desamparado ante mis hábitos y mi vida está más allá de mi control.

Este es un descubrimiento revolucionario, un “choque-eseral”, y lleva a la acción más radical que puede tomar un ser humano: una invitación a la entrega. El viaje para ponerme de rodillas en actitud de entrega, es un viaje de una vida. Es lo que hago cada vez que me recuerdo y coloco la Atención conscientemente por debajo del cuello, quizás en la zona del corazón/plexo solar. Me coloco en posición para recibir ayuda. Pero por mucho tiempo soy fácilmente seducido y tomado casi inmediatamente por los pensamientos y las emociones. Me olvido de mí, olvido mi meta, estoy atrapado por la ley de la identificación. Ya no Soy. Soy un robot, un hombre mecánico, una criatura del hábito.


Uno debe ver y sentir muchas, muchas veces esta mecanicidad; es la acumulación de impresiones del comportamiento habitual inconsciente, que da fuerza al deseo y a la meta.

Tómate un momento ahora para sentarte derecho y volver al cuerpo, percibe la respiración, percibe todo el cuerpo, y relájalo. Tranquilízate por un momento. Cuando utilizo aquí las palabras “desesperanzado” y “fuera de control”, son términos relativos; no significa que no pueda ejercer cierto “deseo de Atención” (el señor E. J. Gold) y volver a llevarme al presente, al ahora del cuerpo. Lo que se implica con este uso de estas palabras es que lo que está fuera de control es el cambio real, significativo y duradero. Ve lo que para ti es posible ahora, no alguna lucha a largo plazo por cambiar nada, sino ahora, de manera muy práctica, toma nota, ve cuál es tu estado actual. ¿En qué parte de tu cuerpo hay tensión? Relájala. Se gentil. Ayúdate a estar más presente para la ayuda de lo alto. ¿Dónde estás ahora? Aprende a amarte tal cual eres colocándote en el lugar donde existe el amor: el momento presente. El movimiento suave relocalizando la Atención más abajo en tu cuerpo es de hecho un acto de amor, de amabilidad y de auto estima. Cada vez que realizo este movimiento consciente para despertar es una reafirmación de auto estima. Danza con él; danza con Dios. Córrete suavemente y con afecto hacia la legítima expansión y contracción de la consciencia. Está en ese flujo, relájate en él, déjate llevar.

Algo que sabré sobre mí rápidamente, si soy bien diligente en la auto observación, es que no puedo recordarme. ¿Cómo puedo observarme si no puedo recordarme? Es imposible. Me imagino observarme, me miento, y creo en mis propias mentiras, como siempre. Pero todo esto es de la mente. No recuerdo mi cuerpo, que es la primera etapa del recuerdo de sí. Todo lo que soy es una mente, una mera idea, desconectada de su matriz. Un ser dividido, separado de su matriz, está perdido, solitario y solo. Cuando esto sucede, surge el deseo de morir. Con este darse cuenta, la bondad se vuelve una verdadera necesidad. No tengo necesidad de juzgarme porque veo que no puedo recordarme. Ver esto es sufrimiento intencional, y es voluntario. Simplemente, cada vez que lo recuerde, vuelvo al amor, que es el momento presente. Sólo tengo que sentarme en silencio, tomar una postura erguida y percibir la respiración, que es mi compañera leal.


Autor: Red Hawk

Fuente: Libro "El Recuerdo de Sí"