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Conocimiento en acción


Conocimiento en acción

Sojbet del sheij Abdur Rahman Baba al Halvetti al Yerrahi en el dergah de Buenos Aires, Argentina, el día 23 de abril de 2005, acorde al 14 de Rabi al Awal, 1426.

Bismillah al Rahman I Rahim.

Las posibilidades e imposibilidades de este camino son siempre de acuerdo al Decreto de Allah.

Hay ciertas cosas que están dentro de nuestro alcance, pero hay otras que están totalmente fuera de nuestro alcance.

Esto es para aclarar algunas confusiones que pudiere haber.

¿Qué es lo que nosotros podemos hacer acá, lo que Allah nos permite?

Simplemente, trabajar sobre el nafs.

¿Qué es lo que aquí no se puede hacer?

Aquí no se regalan estados espirituales, ni existe ninguna posibilidad de iluminación por el esfuerzo que se haga en el trabajo – cualquiera sea la comprensión que uno tenga sobre lo que sea "la iluminación", término que tampoco forma parte del vocabulario del sufismo -, ésta no es una fábrica de walis, ni de concesión de estados espirituales elevados, éste es solo un lugar donde intentamos, dentro de nuestras escasas posibilidades, de trabajar sobre nuestros nafs, con la comprensión que Allah nos permite tener.

Trabajar sobre el nafs significa conocerse uno mismo

Conocerse uno mismo parece una frase trillada, pero está basado en lo que el Profeta Muhammad (saws) dijo "conócete a ti mismo y conocerás a tu señor".

Esta frase, para empezar, tiene dos vertientes. La primera, dicen los Sheijs, es conócete a ti mismo y descubrirás tu falso señor, y una vez que lo hayas conocido, podrás conocer a tu verdadero Señor.

El falso señor del que hablan los Sheijs es la falsa imagen que tenemos de nosotros y que constituye nuestro defecto principal, nuestro "yo dominante", o como quieran ustedes llamarle.

El defecto principal está constituido por una firme estructura psicológica que hemos constituido en nosotros y desde la cual pensamos, creemos, hablamos y actuamos.

Lo que podemos hacer es tratar de conocer esa estructura con los medios que nos da nuestra religión, nuestra tradición, con los medios que nos brindó el Profeta Muhammad (saws) con el ejemplo de su vida, lo que dijo, lo que hizo y lo que dejó como herencia.

A través de la herencia espiritual que dejó el profeta Muhammad (saws) es con lo que los Sheijs de todas las Tarikas han trabajado para hacer realidad en su comunidad la sentencia "Conócete a ti mismo y conocerás a tu señor".

Esta frase como idea o concepto ya estaba vigente mucho tiempo antes de la llegada de nuestro Profeta (saws), ya estaba en los tiempos de Pitágoras y otras tradiciones que buscaban el conocimiento.

Sobre el conocimiento y de acuerdo a lo que me enseñaron mis Sheijs, el único conocimiento que podemos aspirar es al conocimiento de si mismo, que es mucho, muchísimo. Cuando un hombre se conoce a si mismo como debe ser conocido, esa es la medida de todos los conocimientos.

Cada Tarika tiene su metodología para llegar a ese conocimiento. Todas las metodologías están basadas en el Corán como Palabras Reveladas de Allah y en el Din del Profeta (saws). Son útiles para nosotros si las aplicamos con honestidad y sinceridad.

En el Hadiz donde Aisha (as) sigue a escondidas al Profeta por la noche, estamos en presencia de los celos, que es la madre de muchos otros defectos de carácter.

El que siente celos, tiene un ansia de posesividad, quiere tener cosas y que no las tengan otros, quiere alcanzar cosas... y eso provoca estados de hipocresía, de ira, de venganza, de resentimiento.

Se sienten celos de muchas cosas, nos tenemos celos, nos celamos. Nos celamos por cosas pequeñas y por cosas grandes, nos celamos por el favor que recibimos de los demás, nosotros queremos estar siempre en el centro de la escena para que nos den cosas a nosotros solos y cuando no las recibimos, nos ponemos celosos, celosos de nuestras amistades, celosos de nuestros hermanos de sangre, celosos de nuestros hermanos en la religión, celosos de los Sheijs, etc.

Todo ello provoca malos sentimientos, nos podemos llegar a enojar, a resentirnos, a envidiar a otros que tienen algo que nosotros no tenemos. Por todo esto es que decimos que los celos son una de las mayores fuentes de defectos del carácter del ser humano.

El Profeta Muhammad (saws) siempre se puso como ejemplo del mejor carácter, ejemplo a imitar.

¿Cuántas cosas nos han sucedido de malo en la vida, por celos?

Los que tengan hermanos, sabrán por experiencia lo que es tener celos de un hermano; el que me diga que nunca tuvo celos de su hermano, miente.

Ya, los celos intervienen en la disputa de los juguetes, en la más tierna edad de los seres humanos y en la disputa por el cariño de los padres. Los padres, en su ignorancia, no hacen otra cosa que alimentar esos celos, volcando en forma consciente o inconsciente su preferencia por alguno de sus hijos. De ahí las famosas frases "porque no sos como tu hermano/a". Quizás los padres lo hagan adrede para que sus hijos se disputen su cariño... vaya uno a saber; somos tan complejos en la maldad, que eso también es posible.

Lo primero que podemos hacer acá es trabajar para conocernos, no solamente con los celos, sino también con otros defectos de nuestro carácter. La mejor manera de trabajar en ello, es en comunidad; solos no podemos porque no tenemos espejos donde mirarnos, no tenemos a nadie con quien discutir ni demostrarle lo que somos.


Otra frase brillante y muy difundida es aquella de que "el mejor amigo del hombre es el perro".

El perro nunca discute, ni nos dice que estamos equivocados; siempre nos hace caso y sino, tenemos la forma para que siempre nos haga caso: pegarle y si no lo regalamos; a un esposo es más difícil eso de regalarlo.

La manera correcta de trabajar, para nosotros, es en comunidad. Trabajando bien en comunidad, si se puede, podemos llegar a conocer algunas de las facetas del famoso "yo dominante".

Una de las formas más difíciles de descubrirlo es cuando el "yo dominante" no es "malo", incluso puede ser "muy bueno". El "yo dominante" puede ser un buen musulmán, un buen Sheij.......... es decir, el yo dominante cree que es un buen musulmán o un buen Sheij, o un hafiz del Corán, un buen padre de familia, un hombre piadoso.

El quid de la cuestión es que el yo dominante hace de velo entre el alma y su señor, ocupa el lugar que no le corresponde. El yo dominante afirma la personalidad del individuo, cree que es algo, que es alguien. Esto es un velo, no se vacía de si mismo para que entre el Señor.

Lo que estamos intentando aquí es, con la ayuda de Allah y sin garantías de ninguna clase, de vaciarnos de nuestro "yo".

Allah Hu Ta´ala no entra en un lugar repleto

A propósito de esto, les voy a leer un cuento que me hizo llegar un derviche, a quien he solicitado autorización para leerlo en público.

Baba lee el cuento:

"Un derviche ladrón merodeaba un bosque, cuando halló una hermosa casa. Quedó tan impresionado por la belleza de la casa que pensó que el dueño debería poseer hermosas cosas y grandes riquezas en su interior. También pensó que si la casa estuviera habitada, podría matar al dueño y ocuparla. Con estos pensamientos, quedó escondido cerca de la casa y no vio después de un tiempo a nadie entrar o salir. Se acercó a la casa, vio que estaba limpia y aseada, pero aún no veía a nadie. Decidió entrar y cuando lo hizo, se encontró enfrente de él, dentro de la casa, un hombre blandiendo una espada, dispuesto a protegerla, por su atuendo era un Sheij. El derviche ladrón le preguntó al Sheij que como era que había aparecido si no había nadie en la casa. El Sheij le contestó " No había nadie en la casa hasta que tú entraste, y entonces aquí aparezco yo". El derviche ladrón preguntó "¿Porqué estás defendiendo la casa?", el Sheij le contestó "Porque estás tú, usurpándola".

(Baba aclara que hasta aquí estamos hablando del "yo dominante", del usurpador, del rey falso).

El derviche continuó con la extraña conversación y le preguntó al Sheij "¿Por qué si no estabas hasta ahora en la casa, tienes deseos de protegerla?", el Sheij contestó "Mis deseos de protegerla son tus deseos de poseerla". A continuación se trabaron en lucha, el ladrón clavó su daga en el estómago del guardián y éste a su vez, le cortó el cuello al ladrón.

La casa quedó otra vez vacía.

Así es la cuestión, el quid de este trabajo. Gracias al derviche que escribió el cuento.

Hay que vaciar la casa de usurpadores. Si la casa está vacía de usurpadores, viene Allah.

Lo que tenemos que hacer aquí es conocernos a nosotros mismos para conocer el ladrón que hay dentro de nosotros, que usurpa la casa del alma.

Les aseguro que es tal la fuerza del rasgo dominante, que este rasgo principal que nos tiene agarrados por el cuello, en cuanto terminemos esta charla y nos quedemos "sueltos", cada uno de nosotros va a empezar a actuar desde el rasgo dominante.

Para darnos cuenta de esto, hay que pasar por una experiencia profunda, conmocionante, que nos deshace la estructura psicológica, donde nos demos cuenta que estamos dominados por algo que no somos nosotros.

No se trata de una percepción intelectual, donde yo pienso y doy la razón, no, es el saboreo de una experiencia conmocionante, donde se sacudan los cielos y la tierra, una experiencia de muerte. Pero. , como tenemos, mejor dicho, el yo dominante tiene mucho miedo a morirse, no la enfrentamos, siempre nos escapamos.

Pero como hacerlo de otra manera, si cuando terminemos de hablar, nos soltamos, quedamos librados a nuestros usos y costumbres y empezamos otra vez.

No lo vemos el yo dominante ¿cómo es?, ¿Escuchamos el tono de su voz?, ¿Vemos las posturas que adopta el cuerpo cuando nos tiene agarrado, nos damos cuenta de los rictus de la cara?

Acá todos fingimos, decimos que si con la cabeza, pero no, es mentira; no estamos sometidos a una situación donde el yo dominante se vea empujado a actuar. Estamos en una situación pasiva.

La tradición sufí dice que cuando las cosas te van mal tienes que agradecer y cuando te van bien, tienes que tener paciencia. Una enfermedad grande "que nos baje el copete", un drama de nuestra vida que nos haya enfrentado a una situación límite, eso es lo que provoca que por un rato, el yo dominante se caiga y que seamos esencia, estamos pasivos: nos han pegado una paliza terrible y estamos en el suelo con las costillas rotas..... pero en cuanto salimos de esa situación, enseguida nos agarra otra vez.

Es un trabajo arduo y largo. Otra cosa no podemos hacer aquí, no hacemos milagros ni nada por el estilo. Lo que resulte de esto, solo Allah lo sabe, "porque Allah conduce hacia Su Luz a quien Él quiere" y le da a cada uno un pedacito de ciencia, la que Él quiere entregar.

Él es el Único que sabe todo.

As Salam Aleikum.


Autor:  Abdu Rahman Baba Al Yerrahi 

Fuente: https://www.webislam.com/articulos/27598-conocimiento_en_accion.html