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Aparato formatorio


Aparato formatorio

La mente, de la manera que comúnmente la conocemos y utilizamos, es memoria, o lo que el señor Gurdjieff llama “aparato formatorio”. Pero la mente es más que eso, por supuesto, sólo el diez por ciento del hemisferio izquierdo es función de la memoria y este es “el pensador”. Entonces cuando digo “mente”, este pensador del que hablo es una función muy específica y restringida.

El pensador, tal como lo conocemos, es memoria, el depósito de mi historia personal. Todo pensamiento (no la inspiración o intuición, que son funciones del intelectual y emocional superior, son pensamientos de un orden totalmente distinto) es memoria que recuerda la historia personal. Todo pensamiento es desde lo conocido, lo que es pasado, o historia personal. El pensador y el pensamiento son lo mismo (J. Krishnamurti). Entonces toda auto observación que viene sólo desde lo mental es el pensador observándose, juzgando lo que ve, y tratando de cambiarse, basándose sólo y exclusivamente en lo que conoce: el pasado, la historia personal. Así, esto es sólo repetición del hábito, volviendo a hacer las mismas cosas y esperando resultados distintos. Esto es locura.

A menos que pueda observar desde un lugar fuera de la mente, sólo puedo repetir los mismos viejos hábitos y no puedo ver nada. Estoy ciego a mí mismo, una parte de la mente juzgando otra parte de ésta, un ser dividido, otra definición de locura. El recuerdo de sí me da la posibilidad de la colocación consciente de la Atención en el cuerpo, por debajo de la mente, desde donde puedo observarla de forma más objetiva.

Todo juicio es desde la mente. El juicio es una estrategia para evitar relacionarse, y la primera relación tiene que ser con el cuerpo; de otro modo no puede haber ninguna relación. Finalmente, la auto observación me revelará que, tal como se formó en nuestra sociedad, la mente está separada del cuerpo, un ser dividido. En mí está esta separación.

La mente es mentirosa, no porque lo desee, porque es una computadora, sin voluntad, sino por su propia naturaleza y estructura. No puede creérsele porque distorsiona la realidad para que ésta encaje en sus formatos habituales, que se basan en mi historia personal. Fuimos condicionados de tal manera, que la mente está para manejar al cuerpo y por lo tanto a mi vida, por sí sola; se pone esta obligación en la función de la memoria. Esta función es una computadora binaria, mecánica e inconsciente. La obligación de manejar la vida del cuerpo por sí sola la abruma. No fue creada para una tarea tan grande; por lo tanto, debe volverse una máquina que generaliza.


Los neurocientíficos estiman que la mente recibe cerca de dos mil millones de trozos de información por segundo. Es imposible para ella procesar esta cantidad masiva de impresiones. Estiman que la mente puede procesar cerca de dos mil trozos de información por segundo, o como mucho el 001 por ciento de las impresiones que forman nuestra realidad. ¿En qué se basa la mente para elegir este 001 por ciento que cataloga y almacena? Es simple, selecciona basándose en mi historia personal, lo conocido (memoria), lo que reconoce y puede categorizar y almacenar con facilidad.

Entonces, la mente es una máquina que generaliza, debe generalizar estas impresiones entrantes porque éstas llegan a con una frecuencia demasiado rápida para ser escogidas y catalogadas. Entonces esta función generalizadora es inconsciente y mecánica; se realiza basándose en los datos entrantes que soportan y validan las estructuras ya existentes en la mente. Intenta intuir, sin pensar en ello, lo que esto significa.

Sólo recibo de la mente esos datos de la realidad exterior que son validados por esas estructuras mentales y emocionales formadas en la niñez, por nuestros niñeros inconscientes que promulgaron esas estructuras que recibieron de sus niñeros, y así se sigue remontando: patologías familiares arraigadas por generaciones, de manera inconsciente y sin saberlo.

La mente es mentirosa porque así se la programó. Todo dato recibido de la realidad exterior y que no sea soporte o valide esas estructuras arraigadas, se rechaza, ignora, o distorsiona automáticamente para que encaje con las estructuras del complejo intelecto-emocional.


Autor: Red Hawk

Fuente: de su libro EL RECUERDO DE SÍ - EL CAMINO HACIA EL AMOR IMPARCIAL. Un manual del practicante.